30/07/07

Los testigos de Jehová y la transfusión de sangre


Los testigos de Jehová enseñan que es pecado la transfusión de sangre en cualquier caso, incluyendo los casos médicos de vida o muerte. Así se niegan a a aceptar transfusiones de sangre incluso a costa de su vida y, peor aun, de la de sus hijos. Si bien la libertad religiosa y de conciencia es un derecho humano universal, el derecho a la vida es el más fundamental sobre el cual se deben derivar los demás. Eso lo deben saber los médicos y fiscales de seguro, y si son consecuentes con su deber de salvar vidas y protegerlas con la ley respectivamente, evitarán desgracias semejantes a la muerte de bebés o niños, incapaces de defenderse, mucho menos de creer o no en alguna religión, y cuyos padres los dejan morir pensando que así los salvarán del castigo eterno al no pecar por desobedecer la prohibición bíblica de beber sangre (o que es lo mismo para los testigos, el recibir sangre por trasfusión).
Por otro lado, hay que comprender que los creyentes que leen e interpretan la Biblia o algunos de sus pasajes literalmente lo hacen porque se les ha enseñado que es la Palabra de Dios y así perfectamente obedecible en cualquier época y lugar no importando que el Antiguo Testamento tenga más de 2000 años y el Nuevo menos tiempo y que ambos provengan del antiguo Israel. De modo semejante sucede con alguna revelación, prohibición, tradición o doctrina extra bíblica posterior de cualquiera de las múltiples congregaciones cristianas (las derivadas de la iglesia católica, las ortodoxas o las protestantes) que la consideren del mismo valor que la Biblia.Así, habría que hacer entender a los creyentes que su interpretación de la Biblia no es sólo errada sino peligrosa y mortal. Pero para eso tienen que abrir sus mentes a nuevas posibilidades y formas de interpretar la realidad.

Sectas y lavado cerebral


Siempre han existido grupos de toda índole -religiosos, politicos, seudo-deportivos, seudo-filosóficos, etc.- diferentes de los mayormente aceptados o reconocidos, o que se han separado o escindido de estos. Pueden tener todo tipo de doctrinas o prácticas que nos pueden parecer graciosas, antipáticas o raras, pero hay algunos grupos y organizaciones que son dañinos y destructivos para sus adeptos tanto psicológica como físicamente -a través de la explotación económica o sexual, o la inducción al vandalismo, robo, homicido y suicidio-. Crean en ellos una dependencia emocional y mental, los "robotizan". Estas sectas catalogadas como "destructivas" o "psicoadictivas" pueden emplear viejas técnicas no sólo de captación y adoctrinamiento sino de "lavado cerebral" alejando a los nuevos adeptos -normalmente adolescentes y jóvenes aunque también adultos- de sus familias, estudios y/o trabajo. Es decir, su vida en general debe estar supeditada a la supuesta causa superior del grupo o a las enseñanzas y ejemplo del líder que se tienen como verdaderas o infalibles. Así lo opuesto a todo esto es lo falso y errado -o lo demoniaco si se quiere-.
Lo que más atenta contra nuestra libertad es lo que ataca nuestra propia capacidad de elegir haciéndonos creer que no está en nosotros, en nuestras capacidades positivas como el amor, el conocer y el razonar, la clave para hallar las soluciones de la vida sino en supuestas fuentes "superiores", únicas proveedoras de la "verdad" y lo "bueno". No hay mejor prevención que los padres inculquen tempranamente el pensamiento crítico y estimulen la comunicación y el apoyo en sus hijos, que les dediquen tiempo y cariño, para impedir luego que su formación sea tergiversada por quienes los quieren usar para sus intereses en este mundo y el "otro". Pero las sectas aprovechan cualquier momento de debilidad y soledad o de búsqueda grupal -o de la "Verdad" o el "Amor"- y de identificación para atraer nuevos prosélitos, especialmente en la adolescencia y la juventud o en ciertos momentos de la adultez. Todo padre y madre de familia tiene derecho a inculcar a sus hijos sus propias creencias -religiosas o no-.
En una sociedad democrática se garantiza la libertad de creencias conviviendo así las diversas religiones -mayoritarias o no como las llamadas nuevas religiones o sectas-. Y un derecho humano fundamental es la libertad de creer en la religión que uno "escoja" por lo que al ser adultos el o la joven captados por la secta -positiva o destructiva- no están obligados a seguir el deseo de sus padres si estos son de otra opinión. Así se dificulta enfrentar la manipulación de la vida y la mente de quienes han aceptado "voluntariamente" las ideas y prácticas determinadas sin atentar contra la libertad individual (Francia ha dado ejemplo de que no es imposible: la tipificación del delito de "manipulación mental" para poner fuera de la ley y/o multar a las sectas destructivas. Aunque eso es difícil en muchos países donde miembros importantes de sectas "corporativas" llegan a infiltrarse en altas esferas económicas y políticas).

Sectas cristianas


Toda religión, desde sus orígenes hasta su mutación en otra o su extinción total, tendrá más de una tendencia, rama o "secta". Por ejemplo, recién fundada la "secta judía" del cristianismo, dentro de sus partidarios había quienes querían continuar con las prácticas judaicas como Pedro a diferencia de otros como Pablo, aparecieron individuos y congregaciones que interpretaban de particular modo alguna enseñanza o práctica de Jesús -vivir o no en castidad y pobreza, etc.-- o sobre él -Hijo de Dios o Dios mismo resucitado en cuerpo y espíritu o sólo en espíritu, etc.-- .
Actualmente no sólo tenemos a las ya establecidas por siglos como la Iglesia Católico Romana (con 1700 años a partir de Constantino), la iglesia oriental u ortodoxa -rusa, griega, copta- (1000 años), la reformada o protestante --luterana, calvinista o anglicana-- (500 años), sino también las múltiples iglesias fundamentalistas bíblicas de los últimos siglos que se autoproclamaron las "verdaderas", que pronosticaron fallidamente el fin del mundo o el retorno de Cristo a éste (adventistas, testigos de Jehová, etc.), o aquellas cuyos fundadores afirmaron ser el redentor, las que mezclaron o combinan el Evangelio con el espiritismo, la ovnilogismo, el marxismo, etc.

¿Santo sudario?


La observación imparcial del llamado Sudario de Turín muestra una figura con brazos y piernas demasiado largos, codos sin tocar el suelo y brazos semiflexionados tapando pudorosamente los genitales, huellas de las plantas de los pies con piernas rectas y sin doblar las rodillas, pelo sobre los hombros (como en las pinturas tradicionales de Jesús) y no caído hacia atrás como en un cadáver echado, la imagen no coincide con la geometría deforme que debería tener por el supuesto contacto entre el cuerpo y la tela, también deberían verse las orejas de lado, el análisis microscópico (400X-2500X) de la "sangre" ha encontrado más bien de partículas de óxido férrico (ocre rojo) y cristales de cinabrio (bermellón), si el negativo de una fotografía del "sudario" fuera un positivo en verdad las manchas de "sangre" deberían aparecer de color oscuro y el cabello, el bigote y la barba de negro, salvo que el retratado en el lienzo fuera un canoso anciano, las supuestas heridas del cráneo muestran hilos de "sangre" y no "manchas" como era de esperarse. (Para más información véase Toro, Hernán: Las anomalías ignoradas del "sudario" de Turín).
Todo lo anterior abona a favor de la hipótesis de la pintura y fraude medievales y deja intacta la fe del buen creyente que no necesita ver para creer.
Además existe otras hipótesis explicativas como la de que el sudario de marras sea la superposición de varias tomas fotográficas (primitivas) realizadas a unas esculturas y al mismo rostro de Leonardo Da Vinci.

La religión y las alternativas a ella


Escepticismo: Actitud cuestionadora de las afirmaciones sobrenaturalistas y paranormales.
Humanismo: Cosmovisión basada en la razón y la ética.
Librepensamiento: Postura ideológica que no se somete a una autoridad superior.
Racionalismo: Esquema filosófico que se fundamenta en la razón (y no en la fe o el sentimiento).
Secularismo: Postura a favor de la separación de la religión del Estado.

La religión y las actitudes frente a ella


Antirreligioso: Incrédulo contrario a toda fe.
Arreligioso: Aquel carente de religión.
Apóstata: Aquel que abandona su fe por otra o ninguna.
Converso: Nuevo creyente.
Creyente: Aquella persona que profesa una determinada fe.
Fanático: Que se encierra en sus creencias religiosas y es capaz de morir (e incluso matar) por ellas.
Fideísta: Que cree sin mayor argumento y punto.
Hereje: Que cree diferente al dogma de la religión dominante.Iluminado: Aquel que afirma haber "visto la luz de (los) dios(es)".
Incrédulo: Que no cree en ninguna fe.Indiferente: Que no le interesa el tema.
Infiel: Quien no profesa la fe de la mayoría. Místico: Aquel que afirma que es uno con la Divinidad.
Pagano: Infiel.

La religión: ¿Qué es?


Al parecer, etimológicamente la palabra religión procede del latín religare (volver a atar, sujetar) y éste a su vez de ligare (atar). Y así se la define tradicionalmente como un conjunto de creencias (fe) y prácticas (culto) que reúne a los hombres en torno a lo divino, lo supremo, lo sobrenatural, lo trascendente, lo místico, o lo inefable -no necesariamente lo uno lleva a lo otro-, con lo digno de veneración y adoración. Mediante ritos, sacrificios y rezos los seres humanos buscan que la Divinidad -algo o alguien- escuche y atienda sus pedidos.
Toda religión, sea simple o compleja, vieja o nueva, nos proporciona una cosmovisión, una serie de ideas sobre lo divino, el mundo y el hombre y al intentar explicar el origen y funcionamiento de la naturaleza y lo que hay más allá de ella se vale de narraciones míticas y fantásticas las cuales, por supuesto, no tienen ninguna evidencia probatoria por lo que el creyente las tiene que aceptar muchas veces como reales por fe: pues ¿cómo probar que tal o cual divinidad dio origen al mundo? ¿Cómo demostrar que este o aquel personaje es un emisario divino? ¿Cómo probar un milagro o la intervención de la providencia en los asuntos de los hombres? ¿Cómo probar la existencia de ultratumba o la reencarnación?
La religión también da a la gente pautas o modos de sentir y vivir y de relacionarse con los demás (normas morales). En ese sentido indudablemente la religión es parte de la cultura social así como de la personalidad individual, puede llegar a ser lo más preciado e íntimo de uno al proporcionarle esperanza, guía moral, sentido y metas en la vida. Por otra parte, puede producir conformismo, pasividad dependencia, mero escapismo de la realidad e incluso ser un instrumento de dominio, división, persecución y explotación (al aliarse con el poder político y económico) o simplemente un conjunto de tradiciones y costumbres que se transmiten de generación en generación.En la manifestación de su fe el creyente hace uso de acciones y objetos de carácter mágico. Piénsese si no cuando pide algo por medio de rezos u oraciones: cree que hay alguna potestad invisible y consciente que lo escucha y lo puede ayudar o cuando toca determinado objeto representativo de su fe -crucifijo, rosario, ícono, reliquias, etc.- o hace determinado gesto o exclamación -se persigna o menciona a algún ser divino- pensando que así le irá mejor en la vida y alejará la muerte.
Pero ¿es sólo eso la religión o el fenómeno religioso? ¿No es acaso algo inherente al ser humano? La religión es tan socialmente humana como también lo es el pensamiento, el lenguaje y la cultura en general (Inclusive actualmente se investiga su base neurológica: región o "módulo de Dios" en el cerebro). De seguro coadyuvó a la supervivencia de nuestra especie al encontrarse con los inevitables y destructores fenómenos de la naturaleza consolando a los seres humanos con la idea de que con la muerte no acaba todo, alentado la cooperación entre ellos y logrando así cierta estabilidad social. Como cualquier otro fenómeno humano la religión puede ser estudiada por ramas específicas de la ciencia tales como la historia, la sociología y la psicología de la religión (en el campo de las humanidades, la filosofía de la religión también se ocupa de ella y no solamente la teología de las que hay tantas como religiones hay, y dentro del cristianismo mismo existen tendencias teológicas diversas como en la filosofía). A partir del análisis de esas ciencias podemos hacer una evaluación objetiva de las diversas manifestaciones de las creencias y vivencias religiosas así como del origen y evolución en los diversos grupos que profesan alguna fe.
Pero no pocas veces se le da a la religión un sentido más amplio y por ende hasta confuso y equívoco: acentuado sentimiento o pasión por algo, exacerbada convicción (por cualquier cosa) o incluso empatía social. Sin embargo son muchas las actividades a las que les podemos dar calor y vehemencia: un deporte, un pasatiempo, la política, el arte, el trabajo, los estudios, la moral, el dinero, el sexo, etc. por un lado, y hasta algún vicio, delito o maldad, por el otro. Y claro está, podemos hallar el sentido de la vida -y la muerte- en lo que hacemos y nos gusta, y en creencias arreligiosas o filosóficas que fundamenten racional, individual y socialmente nuestro accionar ético mientras dure nuestra existencia (que indudablemente terminará algún día).

(Adaptado del libro del mismo autor: ¿NO EXISTE DIOS? Ensayos de Filosofía de la Religión, pp. 32-4).